Obra de arte que representa a un músico tocando el acordeón frente a un micrófono, rodeado de elementos rítmicos como una conga y una luminaria que evoca la calidez de un escenario.
En esta obra de arte, el uso del lápiz de grafito permite gradaciones tonales suaves y sombreados profundos, mientras que el estilógrafo técnico aporta líneas negras sólidas y detalles definidos que realzan la figura y los instrumentos.
Realizado sobre papel de 120 gramos que ofrece la resistencia y textura ideales para técnicas secas y de tinta. Con un tamaño de 11×14 pulgadas (28×35 cm), es una medida perfecta para enmarcar con facilidad y convertirla en el foco visual de cualquier estudio, sala o rincón musical; además de ser una opción perfecta para coleccionistas que buscan piezas con narrativa y carácter.










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